martes, 8 de enero de 2013
ANNUNTIO GAUDIUM MAGNUM
El próximo día 14 de febrero, D.m., en la Universidad San Dámaso de Madrid, tendré la defensa de mi Tesis Doctoral. Deo Gratias.
sábado, 29 de diciembre de 2012
MI REGALO DE NAVIDAD
Días de regalos. El mayor se nos ha hecho ya. Y todos queremos repetir el gesto del Padre Eterno al danos su Verbo, al obsequiar a los demás con algún detalle que transparente amor y delicadeza. Aquí está el mío.
viernes, 28 de diciembre de 2012
AÑO DE LA FE (II)
I.
Estamos comenzando este año de la fe. Oímos decir alegremente que “no se tiene
fe”, pero equivocadamente, porque hay una fe humana que usamos todos los días:
por esta fe humana creemos, por ejemplo, que Colón descubrió América en 1492 y
ninguno de nuestra generación estuvo allí (que yo sepa, no se); o repetimos sin
haberlo visto la fórmula molecular del agua; qué forma tiene la península
ibérica aunque ninguno haya subido a un satélite artificial para verlo y nos
fiamos de las fotografías que bien podían estar trucadas; y así tantas cosas.
Incluso a nivel más personal afirmamos rotundamente que nuestros padres y
hermanos son los que decimos que son… La fe, por tanto, no es algo antinatural
en el ser humano, sino que es un hecho plenamente humano al fiarnos de lo que
otros dicen de un tema que nosotros desconocemos totalmente. Nos fiamos de los
historiadores, de los científicos y de otros muchos, desarrollando así nuestra
“fe humana”. Y nos fiamos por la autoridad que tienen esas personas a las que
consideramos dignas de todo crédito.
II.
Si lo hacemos así al nivel humano, de la misma forma podemos desarrollar
nuestra fe sobrenatural. Es verdad que este don se nos fue regalado en el
momento del bautismo, pero también tiene sus raíces en la fe humana. Nuestra fe
se fundamenta en las enseñanzas de los apóstoles, por eso decimos que nuestra
Iglesia es “Apostólica”. Éstos vieron a Jesucristo: compartieron con Él esos 3
años que denominamos de “vida pública”. Vieron sus milagros, oyeron sus
predicaciones y los recuerdos de la Virgen. Le vieron ir dando pasos para
fundar la Iglesia, instituyendo gradualmente los sacramentos que la hacen. Y le
vieron entregar su vida en la cruz, le enterraron, y le vieron vivo resucitado,
comiendo con Él… De esa experiencia vital personal y empujados por la acción
del Espíritu Santo fueron capaces de predicar la buena nueva de Jesucristo, y
de entregar su vida por esta causa. Pudieron librarse de sus violentas muertes
si renunciaban a predicar a Jesucristo muerto y resucitado, pero ninguno lo
hizo. ¿Hay acaso más testimonio de la verdad de estos primeros seguidores de
Jesús que nos confirman que sus enseñanzas son verdaderas? Si nos cuesta dar la
vida por la verdad, ¿quién es capaz de dar la vida por una mentira? La sangre
de los apóstoles, derramada por la Verdad que es Jesucristo, nos garantiza que
nuestra fe es la verdadera, que tiene sus raíces fuertemente asentadas en
Jesucristo.
III.
Acoger y aceptar esta fe en Jesucristo no sólo es un enriquecimiento personal,
pues el ser humano siempre está hambriento de conocimientos de toda especie.
Sino que esta fe supone un encuentro vital y personal con el Señor que nos
transforma involucra la vida, la
totalidad de nosotros mismos: sentimiento, corazón, inteligencia, voluntad,
corporeidad, emociones, relaciones humanas. Con la fe cambia verdaderamente
todo en nosotros y para nosotros, y se revela con claridad nuestro destino
futuro, la verdad de nuestra vocación en la historia, el sentido de la vida, el
gusto de ser peregrinos hacia la Patria celestial[1].
IV.
A nuestra Señora de la Fe la imploramos que nos alcance del Señor una fe firme,
inconmovible como una roca.
lunes, 24 de diciembre de 2012
AÑO DE LA FE (I)
I.-
El pasado día 11 de octubre dio comienzo el “año de la fe” al que Benedicto XVI
ha convocado a toda la Iglesia. Es verdad que toda nuestra vida como cristiano
es una cadena de “años de la fe”, como de “años eucarísticos” o “años
marianos”, pues en nuestro día a día alimentamos la fe en la Eucaristía de las
manos de nuestra Señora.
Entonces,
¿por qué celebrar una “año de la fe”?
II.-
Psicológicamente podemos decir que necesitamos ciertas novedades que nos
motiven de nuevo, que nos incentiven para no vivir rutinariamente. Lo mismo
ocurre en nuestra vida espiritual y más si cabe en este tiempo en el que si no
estamos haciendo algo nuevo, caemos en una monotonía espiritual que nos parece
estar siempre igual.
III.-
Este año de la fe es para que caigamos en la cuenta del tesoro vital que es
tener o no fe. Que no da igual tenerla como que no. Que esta fe ha sido un
regalo que un día el Señor nos regaló el día de nuestro propio bautismo, junto
con la esperanza y la caridad. Y este regalo ha de ser mimado por el que lo ha
recibido:
ü Una
fe que comienza por el oído, como dice en apóstol san Pablo, ha de seguir
alimentándola
gracias a oir las oraciones de la Liturgia, a oir las predicaciones, al oir la
misma música litúrgica.
ü Una
fe que ha de ser alimentada con el estudio de esta fe. En su carta apostólica
“Porta
Fidei” el Papa nos vuelve a presentar al Catecismo de la Iglesia Católica como
uno de los frutos más importantes del Concilio Vaticano II [1].
Seguramente todos le tenemos en nuestras estanterías. Este año es un buen
tiempo para que diariamente le estudiemos un poco, especialmente su sección
segunda en la que explica el “credo”. ¿Qué excusa vamos a poner de nuevo para
no hacerlo? Nuestra fe no ha de ser la “fe del carbonero” de otro tiempo, sino
una fe ilustrada que la conozca para poder dar razón de lo que creemos.
ü Hay
un refresco que tiene una Slogan: que te da alas. Y en el anuncio
publicitario
el que lo bebe le salen unas alitas y se ve por ahí volando. Seguramente todos
atestiguamos que tomándola seguimos tal cual. La fe es la que realmente nos da
alas: nos hace comprender de dónde venimos, qué sentido tiene nuestro vivir y
qué futuro eterno nos espera si somos constantes en el amor a Cristo.
ü La
fe, como iremos viendo durante el año, se fortaleza entregándola a los demás
por
medio de nuestros apostolados. Por eso, este año ha de ser especialmente
apostólico entre nosotros, realizando más esos trabajos heróicos de los que
habla el Manual, sabiendo que así nuestra fe personal será incrementándose.
ü Añadamos
el rezo del credo diariamente a nuestras devociones diarias, “algo
sobre
lo que tenéis que pensar cuando estáis en la calle y que no debéis olvidar ni
cuando coméis, de forma que, cuando dormís corporalmente, vigiléis con el
corazón”[2].
A nuestra Señora hemos de encomendar
las acciones de este año de la fe que estamos comenzando, para que así su Hijo
sea más conocido por todos.
ALLOCUTIO DEL MES DE OCTUBRE DEL COMITIUM DE TOLEDO

[1] Porta
Fidei ,11
[2] Porta
Fidei 9, citando a san Agustín.
domingo, 23 de diciembre de 2012
I FESTIVAL DE CATEQUESIS
Cuesta salir de la rutina... pero lo vamos consiguiendo paso a paso. El pasado 16 de diciembre celebramos el I Festival de Catequesis, con las actuaciones de cada grupo de catequesis de confirmación y del grupo de los catequistas, con convite incluído. De esta manera queremos ir acercando la parroquia a todos los feligreses de la misma.
sábado, 22 de diciembre de 2012
FELICES PASCUAS
Qué más quisiera ser ese monaguillo del belén de mi casa: que alumbra al Dios, pero que se queda embobado al mirar a Nuestra Señora. ¡Feliz Navidad!
lunes, 10 de septiembre de 2012
CONVERSIÓN Y LEGION DE MARIA
(Tomado de "Religión en Libertad" www.religionenlibertad.com)
Quien habla es Ron Doub, quien fue luterano toda su vida hasta que se convirtió al catolicismo en la Pascua de 2004. El "humor" del asunto es que él llevaba desde 1989, año de su matrimonio con la católica Theresa, intentando que fuera ella la que abandonase la Iglesia.
Ron hasta ha cambiado de trabajo: dejó su profesión como informático y programador industrial para organizar peregrinaciones a santuarios de Estados Unidos y de todo el mundo, y evangelizar con ellos. Es miembro de la Legión de María, de un grupo de hombres católicos de la parroquia de Santa María en Haberstown (Maryland, Estados Unidos) y activo difusor de los programas misioneros de EWTN, la cadena de televisión de la Madre Angelica. Que, como veremos, tuvo algo que ver en su conversión.
Hijo de una pastora luterana
Ron cuenta a Why I am catholic? que sus padres eran miembros activos de la iglesia luterana, tanto que al morir su padre, su madre se ordenó como pastora luterana en 1985. Él seguía sus pasos, y su compromiso le llevó a liderar durante dos años la organización juvenil Liga de Lutero.
Posteriormente, tras concluir la universidad y empezar su vida adulta, abandonó un poco la práctica y no acudía al templo con frecuencia. Conoció a Theresa, católica pero no practicante, y se casaron por la iglesia luterana. Durante años acudieron juntos a templos de esa confesión.
"Pero mi mujer comenzó un retorno a sus raíces católicas. Poco antes de que naciese nuestro hijo acepté a regañadientes que nuestro matrimonio fuese bendecido por la Iglesia para que ella pudiese volver a los sacramentos. Sin embargo, cuando nació William le bautizamos como luterano". Y le formaron como luterano también, con clases dominicales.
William da la sorpresa y aparece la EWTN
Al cumplir siete años, sin embargo, le llevaron a la escuela católica local: "Queríamos la mejor educación para él". Un año después William les dijo a sus padres que quería hacer la Primera Comunión e ingresar en la Iglesia católica. ¡Ron volvía a fracasar en su intento de hacer de su familia una familia luterana, siguiendo su propia tradición!
"¡Perdía por 2 a 0! Mi mujer y mi hijo habían escogido la fe católica. Pero yo sabía que jamás sería católico... Fue entonces cuando la EWTN entró en mi vida. Mi mujer la veía de cuando en cuando y yo solía irme de la habitación cuando la ponía. Pero empecé a ver algún programa y luego a disfrutar con ellos... ¡aunque jamás lo hubiese admitido ante mi mujer! La EWTN aclaró algunos prejuicios e incomprensiones que yo tenía hacia la fe católica, y llegó el momento en que la Madre Angelica, el doctor Scott Hahn, Marcus Grodi y otros personajes de la EWTN se convirtieron en mis estrellas televisivas favoritas".
Una acción misteriosa de Dios en la misa
Era a finales de los 90, y Ron seguía yendo a su comunidad luterana y siendo parte activa de ella. Pero algunas veces al año iba a misa con su esposa e hijo, y empezaron a suceder cosas sorprendentes ("milagrosas", llega a decir): "Esporádicamente, durante la misa, me sentía rebosar de alegría. Y nunca era en el mismo momento de la misa: unas veces con un himno, otras con una oración, otras en la consagración, otras durante la homilía. Al principio no le di importancia a estas experiencias, pero pronto tuve que admitir que, primero, nunca había experimentado algo así en un servicio luterano, y segundo, que el Espíritu Santo estaba intentando decirme algo".
Ron entonces empezó a formarse, recurriendo entre otras fuentes a una librería católica cercana a su trabajo: "Dediqué durante unos cuantos días mi hora del almuerzo a estudiar la fe. Nunca olvidaré un día, leyendo con lágrimas en los ojos el libro de Tim Drake sobre luteranos conversos There we stood, here we stand [Estábamos allí, estamos aquí, en traducción libre]. Lo compré y lo acabé esa noche. Cada una de las historias me acercaba un poco más a la fe católica".
"Descubrí la Presencia Real, María y los santos, el rosario y la coronilla de la Divina Misericordia, y todas mis objeciones católicas se desvanecían. Pero no dije nada a nadie sobre mi itinerario, ni siquiera a mi esposa", recuerda Ron.
Respetos humanos
En la primavera de 2002 supo que "espiritual e intelectualmente" ya era católico: "Pero la mayor parte de mi familia era luterana y mi madre ministra luterana. Las consecuencias ´sociales´ de decirle a mi familia y a los amigos de mi iglesia que me iba a convertir a la fe católica me aterrorizaban a muerte".
Una noche su hijo William les dijo a él y a Theresa que iba a organizar un grupo para rezar el rosario en el colegio: "Cuando le preguntamos por qué, él afirmó simplemente que él sabía que Dios quería que lo hiciese. A mí mujer y a mí nos agradó, aunque nos quedamos sorprendidos. Nuestro hijo era un gran chico, pero generalmente llamaba poco la atención y evitaba ´los focos´. Él sabía que un muchacho que empieza un rosario para alumnos de 12 o 13 años no es nada ´guay´ y no será bien visto por sus compañeros, pero él sentía que tenía que responder a la llamada".
"Pronto", continúa Ron, "el orgullo que sentía por la valentía de mi hijo se convirtió en vergüenza por mis temores. ¡Mi hijo de 12 años estaba dispuesto a afrontar el ridículo por proclamar su fe, y yo estaba asustado de profesar la fe que en mi corazón sabía que era la verdadera!".
El paso final
En la primavera de 2003, mientras él continuaba rumiando sus indecisiones, llegó una carta del coadjutor de la parroquia católica de su mujer y su hijo invitando a un curso de iniciación católica: "¡Una vez más, y de forma no demasiado sutil, el Espíritu Santo intentaba decirme algo! La carta estuvo durante un mes en mi mesa, pero finalmente le expliqué a mi mujer el camino que estaba recorriendo. ¡Ella no se lo podía creer! ¡El luterano volvía a casa! También se lo dije a mi madre, y aunque coincidimos en disentir en algunos puntos de teología, ella se sintió feliz por que yo hubiese recobrado mi fervor religioso".
"Así que, con un año de retraso, seguí el ejemplo de mi hijo y respondí a la llamada. Me uní al cursillo de iniciación y entré en la Iglesia en la Vigilia Pascual de 2004. ¡Fue una noche de gloria que nunca olvidaré! Y nunca olvidaré el ejemplo de fe de mi hijo, que movió al Espíritu Santo en mí!", concluye Ron.
(Por cierto: el grupo del rosario creado por su hijo llegó a movilizar bajo su liderazgo hasta cuarenta chicos. Dos años después William se graduó y dejó la escuela, pero ha pasado una década y el grupo sigue existiendo y juntándose una vez a la semana para honrar a la Virgen con su oración favorita.)
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