viernes, 7 de agosto de 2009

PROFETA EN EL DESIERTO

EL 6 de agosto de 1978 moría en Castangandolfo el papa Pablo VI. Su antecesor el Beato Juan XXIII convocaba el Concilio Vaticano II y a él le tocó continuar y concluir lo que se había comenzado. El posconcilio fue un verdadaro calvario personal para este Papa al ver cómo todo lo que se había vivido se iba derrumbando surgiendo contestación teológica y disciplinar en toda la Iglesia. Como ha denunciado el Papa actual, se ha producido artificialmente una gran fractura entre el anteconcilio y el posconcilio, cuando los mismos padres conciliares nunca previeron nada parecido ya que el Vaticano II no es un concilio dogmático sino eminentemente pastoral.
La Encíclica de Benedicto XVI es un homenaje a este profeta del desierto fue Pablo VI.

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